domingo, 27 de diciembre de 2009

La belleza intrascendente.

Amarilla es una mujer bella. Ausentó a su amante de sus pensamientos por la introducción de un nuevo ser a estos. Atendiendo interesadamente la expresión de este nuevo interior encontró belleza. Encontró una belleza nueva, distinta a la acostumbrada belleza de su amante. La debilitada belleza de su amante por la frecuencia desapareció de su memoria momentáneamente. El tiempo inconscientemente dedicado a este nuevo bello interior formó apetitos en la esencialmente brillante mujer. La disposición animal que poseyó a Amarilla para satisfacer con este nuevo ser toda la motivación intrínseca de besarle era evidente en su postura. Su amante, en primer lugar y naturalmente, fue herido en los ojos para luego estar herido profundamente en el alma.

Amarilla, inconsciente del daño causado al normalmente ser más querido en su vida, siguió poseída hasta el momento en que el nuevo bello interior dejó de existir a causa del, ahora también poseído, amante.

En el funeral, Amarilla lamentaba más su irracionalidad de momento que la inexistencia de la nueva belleza encontrada; su inconsciencia sobre lo ajeno a sus deseos animales.

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