En este mundo, lleno de su amor solía actuar; llenos de ella mis movimientos solían estar. Ahora, con ella ausente, mis movimientos no causan la satisfacción que solían causar. Es verdad que existen acciones que de por sí no llenan, no causan ningún tipo de placer, ya sea sensorial o intelectual. En cambio, otras, desde el instante en el que las comienzas a realizar sólo se puede disfrutar. Mirar el cielo con estrellas ya no me puede elevar: hay un vacío en mí que nada podrá tapar.
Parece que su amor ahora es lo único que me puede poner en potencia de gozar. Puede que sea el hábito de haberlo siempre tenido antes de actuar; puede que su gran magnitud haya modificado mi ser para solo poder sonreír una vez nutrido de aquel gran amor, del que solo ella dar.
Estoy seguro que existen más variables negativas que me impiden gozar, como esta tristeza eterna que antepone una mala gana al actuar. Sin embargo, este fenómeno me interesa, pues mi pasión por la naturaleza creció con ella; y ahora ni su belleza me llena.

Este vacío actuar desmotiva cualquier próxima acción; y ahora que soy consciente de él, peor.
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