Sus deseos transformaron mi cuerpo y actualizaron mis potencias. Tengo el cuerpo de una abeja ahora. Disfruto de sus quehaceres ahora. Sobre las flores me poso; y de su belleza me nutro. Las admiro desde una nueva perspectiva; gigantes ahora son: y por fin, en pétalos, descanso. Tras llenarme de ellas, la mejor miel hago para ella. Espero poder concentrar las hermosas sensaciones de mi trabajo en su regalo.
Mi miel sobre su lengua, su cuerpo sostenido en, a la vez acariciado por, pétalos. Mi miel sobre su lengua, el amarillo más suspirante percibido por ella. Mi miel sobre su lengua, calor, por fin, dentro de ella. Mi miel sobre su lengua, su nuevo hogar será mi colmena.

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